Mi mala experiencia con Netfirms.com

Mi peor experiencia con hosting ha sido con Netfirms.com, no importa que tan tentadora les suene la oferta de $10 por un año y dos dominios gratis, no se dejen seducir por ellos.

En Netfirms supuestamente soportan Rails… y si, pero de la manera más minimalista que pueda haber. Los servidores son lentísimos, la conexión a las bases de datos de MySQL a cada rato se pierden (timeouts). El shell está muy limitado, hay comandos que no te permiten ejecutar como svn o wget.

Hasta con WordPress, que se supone es de lo más estándar, tuve muchos problemas; lo de MySQL que ya comenté y que no dan un soporte adecuado para el mod_rewrite, olvídense de los permalinks “bonitos”.

No me quedó de otra más que regresarme a Dreamhost, que no serán la 8a maravilla, pero al menos me dejaron hacer lo que quisiera en el servidor sin ningún problema. Algo que me gustó de Dreamhost es que pude compilar mi propio Ruby e instalar mi propia versión de Rails y los Gems que quisiera, como hacerlo. No tengo idea si esté permitido hacer todo este procedimiento, pero les digo que tuve un sitio funcionando con esa configuración por poco más de 3 meses sin ningún problema.

En Dreamhost siguen aceptando el código de promoción 777 para los de nuevo ingreso. Con este código te hacen un gran descuento, que a final de cuentas terminas pagando poco menos de $10 dólares por un año con un dominio gratis. El único truco (si es que se le puede decir así) es que al finalizar el año si quieres cancelar tienes que pagar ese dominio “gratis”, o pagar algo así como $140 dólares por otro año y no te cobran la renovación. Si ya tienes un dominio y solo piensas quedarte un año con ellos, te recomiendo no aceptes el “regalito”.

Un sitio interesante que me encontré en toda esta aventura fue DN Coupons que lista cupones de descuento para los principales vendedores de dominios, como GoDaddy y NameCheap, les puede ahorrar unos cuantos billetes.

Update: Me faltó mencionar que la única forma de cancelar tu contrato es por medio de una llamada telefónica, como si vivieramos en 1990.

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